Arturo David Ramírez Torres nació el 18 de febrero de 1981 en Ramallo, provincia de Buenos Aires. Jugó en
Defensores de Ramallo, Italiano (2001-2003),
Ferro Carril Oeste (2003-2005), Olimpo de Bahía Blanca (2005-2006), Ponferradina -segunda de España- (2007), Godoy Cruz (2007-2008), Gimnasia de Jujuy (2008), Unión Española de Chile (2009) y Godoy Cruz (2010). Jugó la Copa Sudamericana 2009 y su pase pertenece a Godoy Cruz.
Hombre de palabra
El regreso de David Ramírez a Godoy Cruz fue un éxito, pero si no hubiera sido por los códigos del Mago, posiblemente no se hubiera concretado. Pese a sus deseos de volver a jugar en Europa, David rechazó una oferta porque ya se había comprometido con el Expreso pese a no haber firmado nada: “Había un señor que me estaba manejando, que había quedado a cargo, asociado con Mascardi en España, y tenía todo para ubicarme en clubes ahí. Esa misma persona me llamó en enero ahora, cuando yo estaba de pretemporada con Godoy Cruz, que ya tenía todo arreglado para jugar en el Cádiz. Yo todavía no había firmado acá, estaba de pretemporada dando vuelta con algunos temitas, pero yo le dije que ya me había comprometido con la gente de acá de Mendoza y que otra vez será”.
Toda la familia de David está en su Ramallo natal. Allí tiene a su hija Julieta (de 7 años), a sus padres y a sus cuatro hermanos: Mayra, Talo, Clau y María.
www.GodoyCruzAT.com.ar
Entrevistaa David Ramírez - Parte 1
El amigo de la sinceridad
David Ramírez nos abrió las puertas de su departamento el mismísimo día del amigo, como si nos conociera de toda la vida, y así nos trató. El Mago nos regaló una entrevista riquísima en contenidos donde no hay palabra que no valga la pena leer y escuchar. Pasen y entren en la intimidad de un tipo que hace de la sinceridad y la transparencia un estilo de vida.
por Jorge Benítez | jorge.benitez@godoycruzat.com.ar y Martín Anzorena | martin.anzorena@godoycruzat.com.ar
El departamento del piso 3 de un edificio céntrico se aísla muy bien del ruido de las máquinas arreglando las calles, y sobre todo del alboroto que no muy lejos de ahí tiene epicentro por los festejos del día del amigo. De sport, David Ramírez nos abre las puertas de su casa y de su vida. Con música de fondo y olor a limpio por todos los rincones, nos invita a sentarnos y de entrada empieza el ida y vuelta de una charla que se extenderá casi por una hora y donde el Mago nos contará su vida, su forma de pensar, sus experiencias y sus sensaciones de ser un jugador distinto dentro y fuera de la cancha. Admirable. Imperdible.
“A Boca le quiero meter cuatro goles cuando juguemos”, nos dice a modo de despedida, segundos antes que le pongamos punto final a una charla que comenzó con su paso por Europa, en el Ponferradina español, y que para David fue una “gran experiencia de vida, una ciudad (Ponferradas), un país para quedarse a vivir y un club para quedarse a vivir. Al principio me quería matar porque era la primera vez que me iba tan lejos, solo, había dejado a mi hija acá en Argentina… pero después no me quería volver, y estuve cinco meses y medio. Me gustaría volver a Europa. Te digo España porque conocí y me gustó mucho, pero me gustaría ir a cualquier lado de Europa”.
Pero para conocer al David Ramírez futbolista hay que retroceder hacia su infancia, cuando empezó a darle a la pelotita: “Arranqué a los 5, 6 años y a la par hice otro deporte que siempre me gustó y que lo hice durante mucho tiempo que era taekwondo. Pero después me decidí únicamente por el fútbol porque me metí en la cabeza que quería vivir de esto, y se lo decía siempre a mi vieja, a mi viejo cuando era chico. Les decía 'cuando juegue en Primera…'. La peleé hasta grande, he ido a pruebas, no me ha ido tan bien. O sea, no he quedado pero yo sabía que había hecho las cosas bien y siempre me decían lo mismo, que jugadores en esa posición habían mucho y yo me tenía que volver con la cabeza gacha. En esa época había muchos enganches, pero para mí hacía las cosas bien. A veces me volvía tranquilo a mi casa porque sabía que había cumplido, pero otras veces no. Me llevaban a probar temprano, salíamos en auto de mi casa a las 6 de la mañana, hacíamos 200 kilómetros desde Ramallo hasta Buenos Aires y a las 8 nos ponían los botines y teníamos que salir a la cancha. Si no tenías una mañana iluminada te salía todo mal, y así eran las pruebas con cien chicos por día que se iban a probar, es muy difícil”.
Y su historia sigue: “En Ramallo arranqué en un equipo social en inferiores dos años, y después me fui a Defensores de Belgrano de Ramallo. Empecé a jugar en primera a los 16 o 17 años, y a los 19 recién era la última oportunidad que tenía con otros dos compañeros y amigos de irnos a probar a Italiano. Nosotros en ese momento no teníamos idea de los equipos que había en Primera B Metropolitana e incluso nos daban gracia algunos nombres, pero fuimos a probarnos, quedamos los tres y ahí arrancó todo. Al principio no me gustó, me volví a mi casa, estuve dos meses, después volví y gracias a Dios me salió todo bien”.
En el medio de ese pequeño abandono del fútbol, Ramírez pasó por varias (ver video), pero luego lo convencieron de que no colgara los botines y que explotara su potencial. Y la historia tuvo final feliz. “En Italiano estuve tres años y de ahí Mascardi me compró parte del pase y me puso en Ferro. Estuve dos años en Nacional B, de ahí me fui a Olimpo a jugar con Labruna en Primera. En el Apertura tuve continuidad, pese a lesionarme en la pretemporada. Arranqué en la quinta fecha yendo al banco y después empecé a jugar. Me sorprendió porque había muchos jugadores de nombre antes que yo, pero terminé jugando de media punta, haciéndolo muy bien, dando varias asistencias, cuatro goles, así que fue bastante positivo ese semestre. Y el siguiente había vuelto Delorte, además estaba Maggiolo que venía haciendo goles, y entonces jugué pocos partidos y de volante. Ese año hicimos dos buenos torneos pero ya estábamos condenados a la promoción, perdimos con Belgrano y descendimos. Ahí me quedé 6 meses más en el Nacional B, pero Madelón no me tuvo mucho en cuenta y me tuve que ir. Ahí me fui a España”.
El resto de la historia la conocemos. David Ramírez apareció en nuestras vidas en el equipo que empezó con el Checho Batista y terminó con el Gato Oldrá, y que consiguió el regreso a Primera División. Tras eso el Mago se fue a Jujuy (ver segunda parte), a Chile y regresó a Mendoza. El futuro con Godoy Cruz está por escribirse. Y mientras eso ocurra, vos ya conociste que la persona es exactamente igual al jugador, un ejemplo de sinceridad y transparencia, un tipo al que todos quisiéramos tener de amigo y, sin duda alguna, una gran persona•