Hace apenas seis meses atrás, Godoy Cruz se preparaba para superar un gran escollo: mantener la categoría. Con la soga de los promedios al cuello, la dirigencia se puso a buscar rápidamente los cuatro refuerzos que por reglamento se podían incorporar para afrontar la segunda parte del campeonato. En esa ocasión arribaron a la provincia: Carlos Sánchez, César Carranza, Jairo Castillo y David Ramírez.
Ellos terminaron siendo titulares en la mayoría de los partidos que disputó el Expreso y además llegaron con bastante antelación al comienzo del torneo. De hecho el Tomba fue uno de los primeros equipos en retirarse del mercado de pase gracias a completar los cupos permitidos.
El resultado de la gran labor de los dirigentes no demoró en salir a la luz. Puntero en gran parte del certamen, equipo revelación, conjunto con el mejor desempeño de local. Todo ello fue el fruto de haber armado un grupo que tuvo tiempo para trabajar y afianzarse antes del comienzo del Clausura.
La historia de los Aperturas suele ser distinta. La experiencia muestra que para las primeras partes los refuerzos demoran en llegar y la jerarquía de los mismos no es la esperada. Para mejorar la labor, en las segundas mitades se afila mejor la puntería y se acortan los tiempos de decisión.
El torneo que se aproxima es Apertura. Si bien la base del equipo se mantuvo (este no es un dato menor), las incorporaciones provenientes de categorías inferiores llegaron rápido. Pero aquellas que seguramente terminarán siendo las titulares demoraron su arribo. A escasos días del debut contra Boca, las presentaciones en amistosos no alcanzan para convencer. Los hinchas, el periodismo y hasta los mismos jugadores piden nombres de peso.
Ojalá Omar Asad termine encontrando variantes en los hombres que la dirigencia puso a su disposición. En este sentido el Turco ha demostrado tener muchas capacidades. Sin embargo, él es técnico y no mago.
¿Copa, estás? Por momento se te ve lejos, aunque hay que esperar para ver la velocidad real a la que este Expreso puede andar. |