Los partidos de verano son conocidos porque los equipos están duros, imprecisos y en plena puesta a punto. Habitualmente esto hace que salgan encuentros tediosos y con escasas situaciones. El de Godoy Cruz vs San Martín (SJ) no fue la excepción, pero al menos entregó algo.
Y eso ocurrió porque el Expreso arrancó una era nueva con Nery Pumpido en el banco pero a la vez con un equipo que sale y juega de memoria. Eso ayudó a ver muy buenas intenciones por parte del Tomba, en muchas ocasiones traducidas en el juego con triangulaciones, paredes y una sana idea de abrir la cancha y llegar con mucha gente al ataque.
El sello Pumpido tardará más partidos en aparecer en su máximo expresión, pero por lo pronto pudimos ver que la idea del DT es explotar ese 4-4-2 en las facetas defensivas y ofensivas. El rigor del dibujo táctico fue acompañado con una solidez defensiva ya conocida en una defensa que juega con los ojos cerrados; y el desafío estada del medio hacia adelante, donde el equipo se dividió en la recuperación y la salida rápida por las bandas. Evidentemente este Godoy Cruz basará su juego por los costados, algo que puede rendir en demasía a partir de los jugadores que tenemos.
El Expreso generó situaciones. Ramírez tuvo dos claras, y fiel a su costumbre, facturó, en la tercera. El panorama ofensivo cambió con el ingreso de Castillón, ya que el rosarino le dio más frescura y cambio de ritmo al ataque, algo que Caruso y su pachorra no pudieron ofrecer.
Godoy Cruz tuvo una actuación sólida y con intenciones que invitan a soñar con un semestre interesante, en el contexto de un triunfo veraniego sobre San Martín de San Juan. Mejor imposible. |