Un par de diarios de Uruguay tiran la bomba: Damonte ya es jugador de Nacional. Mientras, el volante platinado sigue su jornada de prácticas en Mardel y recibe el reto del DT: “¿Me tengo que enterar por la prensa que mi capitán se va?”, le dice Pumpido a Israel. Simultáneamente, Contreras lo llama al representante y le reprocha que negoció sin avisarle.
Humo negro.
Damonte se desentiende de la situación. Su representante (Juan Cruz Oller) se queja de Nacional. Al parecer nadie llamó a nadie, pero el director deportivo del club uruguayo oficializó la noticia por Twitter. ¿Por qué hace algo así si las partes ni siquiera, en teoría, han hablado? Curioso y extraño.
Con Ramírez la historia es parecida, pero más concreta. Su representante (Miguel Pirés) le compró el pase a GC y ahora buscará ubicarlo en Boca (como descarte si no llega Silva) o en Independiente (premio consuelo para el goleador del Apertura). Queda una pequeña luz de esperanza, muy pequeña y muy lejana, para que Tito siga vistiendo la camiseta del Tomba.
En los culebrones veraniegos también apareció Villar. Al Pipa lo llamó Madelón, DT de San Lorenzo, y lo quiso convencer por todos los medios posibles para llevárselo. Nuestro volante dejó la puerta abierta por una cuestión económica. Al parecer, en el Expreso le actualizaron el contrato y la novela terminó bien para todos. Son los riesgos que corren nuestros dirigentes por pagar sueldos de dos pesos…
Lo cierto es que por ahora todos siguen entrenando junto al resto del plantel. Ramírez tendría un pie y medio fuera de Godoy Cruz, pero los otros dos en cuestión no se bajarían del Expreso.
Mientras, entre tantos rumores de bajas, los hinchas y el técnico seguimos esperando por un refuerzo que nos llene de ilusión de cara al semestre que viene. |