Optimismo es lo que le sobra al inicio del ciclo Pumpido en Godoy Cruz. En otro año donde seremos nuevamente Tomba de América, el flamante DT arrancó con el pie derecho su presentación en sociedad. El Expreso se llevó la Copa Ciudad de Mendoza sin dejar dudas, ganando sus dos partidos del triangular y levantando el trofeo frente a su gente que se fue con la panza llena de ilusión.
Es que nuestro técnico cuenta con la gran ventaja que agarró un equipo que se conoce de memoria. Dirigir a Godoy Cruz es lo más parecido a manejar un auto con piloto automático. Si a esto le sumamos que Pumpido es estudioso y trabajador, la esperanza se potencia y los buenos resultados del inicio cobran más sentido.
Con un par de volantazos, Nery reacomodó la defensa y suplantó sin problemas a Damonta, tras su inesperada partida. En dos partidos encontró quien hasta ahora parece el acompañante ideal de Tito Ramírez y además no se pone colorado a la hora de buscar variantes. Da la impresión que le devolvió la identidad al equipo, pero sobre todo lo hizo recuperar la armonía que se había perdido en los agitados últimos días de Jorge Da Silva.
Contra San Lorenzo, Godoy Cruz ganó porque tiene una idea de juego que sale sola y contó con una contundencia impresionante. Aparecieron errores tácticos en el aspecto defensivo, a diferencia de lo que había ocurrido ante San Martín SJ, lo que posibilitó que el arco de Ibáñez sufriera fisuras en el score. Fueron 10 minutos en donde se cascotearon los dos equipos, hasta que el gol de Tito en el complemento enfrío las aguas y sentenció el resultado gracias a que se corrigieron los errores defensivos a tiempo.
Se viene un año donde los objetivos son importantes y difíciles, pero con un inicio como éste, la esperanza de cumplirlos indudablemente tiene un sustento que invita a soñar. |